NUESTRA HISTORIA
ENTRE NUBES Y VOLCÁN
Bodegas Frontón de Oro nace en las cumbres de Gran Canaria, a más de 1.200 metros de altitud, donde las viñas rozan el cielo y las nubes son parte del paisaje diario. Esta bodega familiar, impulsada por los hermanos Pedro y Antonio Ramírez, se asienta sobre los cimientos de una tierra cultivada con esfuerzo y pasión desde los años 70 por sus padres, Antonio Ramírez y María Peñate. Fueron ellos quienes compraron una pequeña finca en la montaña de La Lechuza, llamada El Frontón, y plantaron allí sus primeras parras en terrazas talladas con sus propias manos.
Lo que comenzó como un cultivo de uvas de mesa para el mercado de Vegueta, acabó transformándose en un proyecto vitivinícola con alma. Con el relevo generacional y las crecientes dificultades del mercado agrícola tradicional, Pedro y Antonio decidieron apostar por la vid: resistente, agradecida y profundamente arraigada al terreno volcánico. Así, en 1995 elaboraron su primer vino y un año después comenzaron a embotellar, sentando las bases de lo que hoy es una de las bodegas más emblemáticas de la isla.
TRADICIÓN, ALTURA
Y CARÁCTER CANARIO
Frontón de Oro participó activamente en la creación de la Denominación de Origen Gran Canaria, y nuestro compromiso con la tierra ha ido más allá de la producción: hemos recuperado variedades autóctonas, diversificado la oferta y conquistado nuevos mercados sin perder nuestra esencia. Las viñas, todas ellas plantadas por encima de las nubes, disfrutan de un medio singular: amplitud térmica, suelos volcánicos y un sol generoso que permiten una maduración lenta y una expresión mineral única en cada vino.
Hoy, con el sello de calidad de la DOP Gran Canaria, elaboramos una gama de vinos que incluye tintos con cuerpo, rosados frescos y blancos expresivos, todos con un profundo respeto por el entorno. Desde hace unas dos décadas, exportamos, con éxito, nuestros vinos a Estados Unidos, llevando la identidad volcánica y atlántica de esta isla única, Gran Canaria.

